Saltar al contenido

Método de Trampas mecanicas

Las trampas mecánicas son dispositivos físicos diseñados para capturar o eliminar plagas sin recurrir a sustancias químicas. Abarcan desde trampas de golpe para roedores hasta trampas de captura viva, placas de pegamento y trampas de luz UV para insectos voladores. Por su naturaleza no tóxica y su capacidad de aportar evidencia, son una herramienta central del Manejo Integrado de Plagas (MIP), especialmente en entornos sensibles donde se busca minimizar el uso de químicos.

Cómo funciona

Cada tipo de trampa atiende una situación distinta y se coloca en función del comportamiento de la plaga:

  • Trampas de golpe (snap traps): capturan y eliminan roedores de forma inmediata; ideales para acciones rápidas en puntos de actividad confirmada.
  • Trampas de captura viva o múltiple (multicatch): atrapan al roedor sin dañarlo y permiten capturar varios ejemplares; útiles donde se prefiere un manejo sin sangre a la vista.
  • Placas o trampas de pegamento: retienen roedores pequeños e insectos rastreros y sirven además como herramienta de monitoreo.
  • Trampas de luz o UV para insectos voladores: atraen moscas y otros insectos hacia una superficie adhesiva o rejilla, sin liberar químicos al ambiente.

Los dispositivos se ubican estratégicamente en rutas de tránsito, accesos, áreas de anidación y a lo largo de muros, que es por donde los roedores suelen desplazarse. La colocación correcta y el mantenimiento periódico son tan importantes como la trampa en sí: nuestros técnicos revisan, limpian y reponen cada estación para asegurar su efectividad continua.

Cuándo se recomienda

Las trampas mecánicas son la opción preferida cuando la prioridad es la baja toxicidad y la trazabilidad:

  • Plantas de alimentos, restaurantes y áreas de manejo de alimentos, donde el uso de cebos tóxicos es restringido.
  • Hospitales, escuelas y entornos de salud, donde se prioriza la seguridad de las personas.
  • Hogares con niños o mascotas, donde se busca evitar la exposición a químicos.
  • Como herramienta de monitoreo en cualquier programa, para detectar actividad de plagas de manera temprana y medir resultados.

Ventajas y consideraciones

Su principal ventaja es que no generan residuos químicos, lo que las hace seguras para entornos con personas, mascotas o alimentos. Además, ofrecen evidencia física de cada captura, lo que permite un monitoreo preciso de la actividad de plagas, el análisis de tendencias y la toma de decisiones informada dentro del MIP.

Entre las consideraciones honestas, las trampas requieren revisión y mantenimiento periódico: una trampa desatendida pierde eficacia y, en el caso de las de captura, plantea un tema de manejo oportuno. Su alcance es localizado, por lo que en infestaciones grandes funcionan mejor combinadas con saneamiento, exclusión (sellado de accesos) y, cuando es necesario, otros métodos de control. La colocación adecuada es decisiva para obtener resultados.

Seguridad y normatividad

Aunque las trampas mecánicas no emplean químicos, su instalación y manejo se realizan con personal capacitado y certificado, siguiendo las buenas prácticas del control de plagas. El servicio se enmarca en la norma NOM-256-SSA1-2012 y opera bajo la licencia sanitaria vigente ante la COFEPRIS; cuando el programa combina trampas con aplicaciones químicas o cebos, estas se ejecutan con equipo de protección personal (EPP) y conforme a las medidas de seguridad correspondientes.

Por qué Fucesa

Con más de 40 años de experiencia, en Fucesa integramos las trampas mecánicas dentro de un Manejo Integrado de Plagas (MIP). Partimos de una inspección para identificar especies y rutas de tránsito, seleccionamos el tipo de trampa adecuado para cada zona y establecemos un calendario de monitoreo y mantenimiento que documenta cada captura. Así convertimos las trampas en una fuente de información para anticipar problemas, con servicio profesional desde nuestra sede en Toluca y nuestra operación en Querétaro.

Plagas que controla

Preguntas frecuentes

Solicita una cotización